Comentarios de un Ciudadano: PATRICIA Y LA INCREDULIDAD
2 de Noviembre de 2015


¡Qué difícil es que se crea en lo que -los que somos creyentes- hemos visto en esto la mano de Dios!, protegiendo a los miles de mexicanos que hubieran sido afectados, en sus familias, en sus vidas y sus bienes.


AGUASCALIENTES, AGS., Lunes 02 de noviembre del 2015. La Verdad del Centro®. “mes de la revolución”.

Por Felipe GONZÁLEZ GONZÁLEZ

La semana pasada fuimos testigos, a través de los medios informativos, que nuestro país tuvo en sus costas el huracán más poderoso en la historia del hemisferio occidental, pues según los expertos de la NASA y del sistema meteorológico nacional , el meteoro, en un lapso de 30 horas, pasó de una depresión tropical a un súper huracán, con vientos que alcanzaron una velocidad de 322 kilómetros por hora, y uno de los que ha tenido menor presión atmosférica,  con 880 milibares. Se le consideró en la categoría 5, y hubo un periodo que rebasó dicha categoría, pues sus vientos aumentaron de manera considerable. Los expertos de la NASA alertaron a las autoridades nacionales, inclusive el presidente de los Estados Unidos ofreció enviar ayuda, previendo el desastre que se presagiaba.

Este meteoro de manera providencial al entrar a tierra, lo hizo por una zona poco poblada, pero a pesar de eso causó destrozos en 12,500 hectáreas de diversos cultivos, y la destrucción de casas. Sin embargo, afortunadamente, no hubo daños en la vida de las personas. Los medios de comunicación se hicieron cargo de hacer un seguimiento puntual del desarrollo de la tormenta, y todos recordaban, en forma comparativa, este huracán Patricia con el meteoro Katrina, que colapso a Nueva Orleans el 23 de agosto de 2005, y causó la muerte de 1,833 personas –confirmadas- y la semi destrucción del 40 por ciento de dicha ciudad y de su infraestructura hidráulica.

Se calculaba que Patricia, posteriormente a su impacto en las costas de Colima, Jalisco, Nayarit y Michoacán, seguiría su paso dentro de territorio nacional y se encontraría con el frente frío número ocho, que procedente del sur de Estados Unidos y  provocaría una serie de lluvias intensas, fuertes vientos, tormentas y granizadas, en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, y que durante su paso por Zacatecas, Aguascalientes y Guanajuato, también provocaría una serie de destrozos.

Durante esta emergencia, los gobiernos municipales, estatales y federal, evacuaron aproximadamente a 8,500 personas, y cortaron el servicio eléctrico, en previsión de posibles incendios y afectaciones al sistema de distribución, dejando sin energía a 235,528 personas. Todo esto en labores de prevención. Y se enviaron tanto a soldados del Ejército Mexicano como de la Armada Marina de México, y a policías federales, con el fin de apoyar a la población, en el posible desastre. La Cruz Roja envió víveres y las autoridades abrieron centros de refugio para la población vulnerable.

Hasta ahí, todo se hizo de acuerdo al protocolo que se debe de activar en estas contingencias, pero al entrar en tierra de manera no previsible el meteoro bajó su intensidad a 270 kilómetro por hora, y posteriormente se convirtió en tormenta tropical y después en depresión climática,

Y algo pasó. Se sintió, en lugar de un alivio ante esta situación, un desengaño. Y se comenzó a hablar del caso con desencanto, y de que se había hecho una exageración de la situación con fines políticos; con la intención de crear una cortina de humo para otras situaciones, y que se trató de que se olvidara, a través de la cobertura noticiosa, los problemas que enfrenta el país así como la situación económica y las modificaciones al presupuesto, que se supone se estarían aprobando en el Congreso de la Unión; y también que se olvidara lo de la fuga del Chapo y algunas otras cosas más, como si esta situación de emergencia se hubiera utilizado como un borrador para las situaciones indeseables que están sucediendo en el país.

¡Qué difícil es que se crea en lo que -los que somos creyentes- hemos visto en esto la mano de Dios!, protegiendo a los miles de mexicanos que hubieran sido afectados, en sus familias, en sus vidas y sus bienes. Si bien es cierto que hay daños materiales, pero para lo que se esperaba, han sido mínimos; reconocido inclusive por los habitantes de esas regiones y por los expertos de la NASA, que con las fotografías que tienen en el espacio, del meteoro, pronosticaron algo catastrófico en el impacto del súper huracán. Otros no pueden creer que la naturaleza y la geografía de esas regiones, con la sierra madre occidental, fueron una barrera para que ahí se debilitara el huracán.

Otros dicen que deliberadamente se buscó que los medios de comunicación exageraran lo que estaba pasando, con los fines antes comentados, y como si se estuvieran curando en salud por las desgracias que se pensaba pasarían.

Esto nos hace ver que estamos dispuestos a creer en las desgracias, a pie juntillas, pero que cuando sucede un verdadero milagro, o buena suerte, o como se le quiera llamar, siempre buscaremos otras causas debajo de la alfombra, y llegaremos inclusive a la chunga, pero difícilmente a la realidad y dar gracias de que no se hayan cumplido los pronósticos que se dieron ante una realidad que vivimos durante dos días. La incredulidad, desafortunadamente, ha tomado patente de verdad.

 



Ing. Rodolfo Franco
Rodolfo Franco

Editor de La Verdad del Centro

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