MEXICO AL GRITO DE INDEPENDENCIA
12 de Septiembre de 2014


Para mantener dicha independencia se requiere de ejercer la soberanía nacional con la participación política en un Estado democrático, defender la patria con sentido de nacionalismo el cual debe ser un compromiso entre la sociedad y el gobierno.


Agencia Noticiosa del Centro.- Aguascalientes, Ags. A sábado 13 de septiembre de 2014.- / Redacción.-

Por el Ing. José Carlos Ortega Sandoval

Coordinador estatal de Evolución Mexicana en el estado de Aguascalientes

El grito de independencia es la fiesta más grande que celebra nuestro país cumpliendo ya 204 años de que el cura de Dolores Don Miguel Hidalgo diera el primer paso para luchar por la independencia de nuestra nación. Sin embargo para mantener dicha independencia se requiere de ejercer la soberanía nacional con la participación política en un Estado democrático, defender la patria con sentido de nacionalismo el cual debe ser un compromiso entre la sociedad y el gobierno.

La Independencia llegó a México primero en la conciencia de los intelectuales mexicanos que habían recibido influencia de los libros de la Ilustración, dichas ideas se tradujeron en el desarrollo del pensamiento nacionalista. Hablar de la Independencia de México es hablar de los hombres y mujeres que entregaron su vida por darnos la oportunidad de vivir en un México donde los derechos sean respetados y las leyes estén por encima de los intereses particulares.

Pero ¿Cómo vive ahora México su independencia? familia, amigos, bailes, tequila y enchiladas son algunos de los protagonistas de estas celebraciones, las plazas principales de las ciudades llenas de gente al grito de Viva México. Esta fecha es una oportunidad para remarcar el amor que se siente por la nación, mientras que para otros se trata de un día para celebrar las tradiciones y costumbres que los definen como mexicanos. Representa la oportunidad de refrendar nuestro compromiso con la patria en los valores nacionales. De acuerdo a una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), 97 por ciento de los habitantes del país se sienten orgullosos de ser mexicanos, mientras que 51 por ciento consideró que ese sentimiento es mayor durante el mes de septiembre. al ser interrogados sobre ¿cuál sería su regalo para México? 19.8 por ciento refirió que “ser mejor ciudadano” y 13.4 por ciento dijo que mejores gobernantes. Sin embargo nuestra historia nos ha demostrado en repetidas ocasiones lo contrario por lo que la soberanía nacional se ha visto amenazada por los intereses político económico asi como de las potencias extranjeras.

El historiador y autor del libro Las raíces del nacionalismo petrolero en México, Lorenzo Meyer explica la lucha que se da entre los nacionalistas y los privatizadores. Por desgracia, advierte, son estos últimos los que tienen el poder y confían en el desgaste de sus adversarios para dar el golpe a Pemex. La clase política mexicana y la elite del poder echaron por la borda el nacionalismo. Prometieron, pero no cumplieron, un país moderno, globalizado, integrado al mercado mundial. La pregunta que se hace el historiador es si, tres lustros después de que un nuevo modelo de desarrollo fue impuesto, México va mejor.

“Lo que ganamos es dependencia. Irnos para abajo en el desarrollo. Decisiones políticas, tomadas desde inicios de la década pasada, unieron a México con Estados Unidos, al menos en el plano económico. “Para nosotros, cada año que pasa sin crecimiento apropiado (6, 7 por ciento anual) lo hemos perdido. Y nos dicen: ‘espérense, ya para el 2014 o 2015 la cosa habrá cambiado. ¿Ese es el proyecto nacional? Pues qué pobre proyecto’”. Lorenzo Meyer.

El reto para el país es que la clase política mexicana que han decidido desde 1980 que realmente el nacionalismo tal y como se fue formulando en México desde el siglo XIX ya no es necesario, que es un problema y un obstáculo al México que ellos han prometido, pero que no han logrado: un país muy moderno, integrado al mercado mundial y a la globalización. Y según esa elite, estos fantasmas del pasado, como tener el control directo del petróleo, no ayudan, son adherencias históricas que ya debieron de haberse quitado. Asi como contar con la participación política de la sociedad que es cada vez menor ante un panorama de desinterés por los asuntos políticos, de desinformación con los medios masivos de comunicación y esto se traduce en elecciones con pocos índices de votación ¿Cómo pretendemos celebrar nuestra Independencia ante una nación dependiente de la economía internacional, de los intereses de los poderes facticos asi como de la perdida cada vez mayor del ejercicio de las libertades? Viva México será el grito de independencia este 15 de septiembre como cada año pero debemos refrendar dia a dia luchando por un México de libertades, de desarrollo social y de democracia.

En el debate sobre el futuro de la identidad nacional mexicana a menudo se ha caracterizado al Tratado de Libre Comercio como el acta de defunción de la nación. Al mismo tiempo que se anuncia el fin de la nacionalidad, una parte de la población sale a las calles, como nunca antes, para ondear banderas y reunirse en un monumento nacional. ¿Cómo explicar estas manifestaciones aparentemente tan contradictorias de México?

Debemos luchar como ciudadanos por una sociedad justa e igualitaria, como podría ser el orgullo de nuestra nación asi como por un Estado democrático que garantice el pleno respeto a la ley y garantizar condiciones igualitarias para el desarrollo de los diferentes sectores sociales. Y es a través de nuestra participación política como podremos hacerlo.

¿Podemos hablar de una identidad nacional en México hoy en día? A partir de la década de los setenta, el Estado mexicano cesó la política de proteccionismo económico y afán por mantener la omnipresencia de la retórica nacionalista. Luego de casi cuatro décadas de no recibir un mensaje, es pertinente suponer que la identidad nacional, tan cuidadosamente difundida por el Estado, se ha debilitado y fracturado. Este cambio ha sido acelerado asimismo, por la masificación de los medios de comunicación y con ello el cambio de valores en la sociedad, que en muchas ocasiones cuestionan o contradicen los que se presentan como propios del mexicano ahora con un sistema enfocado más en el neoliberalismo producto de esto son las recientes reformas estructurales.

El signo político de nuestro fin de siglo es la decadencia del nacionalismo. Mexico no es ajena este impulso. Con las nuevas reglas del juego establecidas por el Tratado de Libre Comercio en la coexistencia y la colaboración norteamericana entre Canadá, Estados Unidos y Mexico, urge una revisión a fondo del patrimonio nacionalista mexicano acumulado a lo largo de su historia y desplegado en sus diferentes proyectos de nación.

Los partidos en México distan mucho de ser organizaciones políticas modernas. En el mejor de los casos se encuentran en desarrollo y sus respectivos procesos de consolidación y democratización han sido notoriamente complejos. Mientras el PRI siga siendo un apéndice del gobierno y los otros partidos no constituyan una opción moderna para la lucha política con la inclusión de la participación ciudadana acotada por las reglas del juego democrático, existirá la amenaza de la pérdida del nacionalismo al interés de la política internacional. Pero está en manos de la sociedad haciendo valer la soberanía nacional fundamento del nacionalismo y de la democracia.

 

Las multitudes que se congregan en un monumento nacional a festejar el triunfo de un equipo nacional y que exaltan los símbolos patrios de manera efímera pero con poca conciencia sobre el ejercicio de los valores nacionales son muestra de que una sociedad civil en expansión y sin posibilidades de encauzar sus demandas por medio de organizaciones , pero esto puede cambiar solo con la educación de las nuevas generaciones, siendo el amor por defender a su país, los valores cívicos y desde luego, con la participación política el centro de una nueva cultura política. El nacionalismo es superior a cualquier ideología e independientemente de intereses políticos si bien se ha podido negociar posturas en los gobiernos entre las diferentes facciones partidistas, este elemento debe servir de unión para el compromiso de llevar a nuestro México al desarrollo dentro de una política democrática en donde se respeten las libertades de los ciudadanos.



Ing. Rodolfo Franco
Rodolfo Franco

Editor de La Verdad del Centro

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