Los indicadores del progreso y el desarrollo social en México
27 de Octubre de 2014


Las ocho metas en donde México tiene un progreso “insuficiente”, como reconoce la propia Sedesol, se refieren a temas tan sensibles en materia de salud, ecológica y en desarrollo económico con el crecimiento del PIB por persona ocupada.


ANC.- Agencia Noticiosa del Centro.-Aguascalientes, Ags.- A Lunes 28 de Octubre de 2014.- / Redacción – “Octubre mes ominoso para la patria”

Por el Ing. José Carlos Ortega Sandoval

Coordinador estatal de Evolución Mexicana en el estado de Aguascalientes

No hay un indicador único que capture el bienestar de una sociedad. De acuerdo con especialistas, la brecha entre desarrollo económico y progreso social ponen en entredicho el indicador del PIB como medida de desarrollo. El debate sobre la viabilidad del Producto Interno Bruto (PIB) como índice que muestre el progreso de una nación es una realidad. Funcionarios del PNUD son tajantes en este tema: el PIB sólo indica los recursos disponibles para invertir. En ese sentido es un indicador útil, pero no se puede hablar del progreso de un país tomando en cuenta sólo el crecimiento que presente de su PIB; dado que este índice no mide avances de bienestar social.

México ocupa el lugar 54 de 132 países en el índice de progreso social. Recientemente la organización Social Progress Imperative, radicada en Washington D. C., publicó el “Índice de progreso social 2014”. Esta organización define el progreso social como la capacidad de las sociedades de alcanzar las necesidades humanas básicas, para así ir construyendo las condiciones para mejorar la calidad de vida de sus integrantes .Argumentan que el progreso social no es lo mismo que desarrollo económico. En países como el nuestro, existe una brecha importante entre el nivel de ingresos per cápita y su progreso social, advierte su vicepresidente, Álvaro Rodríguez.

“El progreso debe definirse y medirse de forma que tenga en cuenta una perspectiva más amplia del desarrollo humano y su contexto”, indicó la secretaria Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Helen Clark. En 1990, la ONU presentó su primer informe sobre Desarrollo Humano, en el que insistía en la distinción con el PIB. El objetivo de una economía no es incrementarla, no es generar riqueza para el país sino la riqueza de las personas; es decir, ampliar las posibilidades y oportunidades para que los individuos lleven una vida amplia, saludable y productiva.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de Hogares e Individuos 2010 del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) reveló que la desigualdad en los niveles de desarrollo humano entre el sector más rico del país y los pobres persiste, y ha ido en aumento. De acuerdo con este índice, sólo los ciudadanos más ricos del país  los cuales representan 10% de la población mexicana experimentaron un incremento en su IDH del 2008 al 2010. Es decir, aumentaron sus posibilidades de disfrutar de la libertad económica, pese a la crisis económica mundial vivida en el 2009.

La relación entre crecimiento económico y el desarrollo humano es compleja y cambiante por lo que es tema de discusión. Las implicancias de este debate se suelen resumir en dos alternativas de políticas: crecer para distribuir e invertir en capital humano para crecer. Es por esto que se requiere de un entendimiento correcto de los indicadores económicos ya que no siempre miden el nivel de desarrollo social sino que se limitan al incremento del PIB.

La evaluación de la política social en México, y de la política pública en general, es una herramienta fundamental para mejorar constantemente su desempeño y conocer cuáles de las acciones son o no efectivas para resolver los grandes problemas sociales y económicos que todavía aquejan al país.

Precisamente en la ciudad de Aguascalientes en la Universidad del Valle de México, se organizó un foro titulado “Mesa de reflexión plural por Ags.” con el objetivo de informar los principales aspectos del desarrollo económico y social como parte del progreso de sus ciudadanos entendiendo el factor humano como pieza clave de la responsabilidad social de la política y gobierno. Donde se estableció que por encima de posiciones ideológicas y partidistas es obligación de los gobiernos rendir cuentas, trabajar por el desarrollo social asi como organizar la integración de los diferentes sectores como parte de la participación ciudadana en el sistema democrático. Se enfatizó además, la necesidad de los gobiernos de hablar de desarrollo social y no solamente de progreso económico por la variabilidad de sus indicadores.

El progreso social de un país o de un estado debe entenderse como la capacidad de un gobierno de atender las necesidades humanas básicas de sus ciudadanos, así como establecer las bases que permitan mejorar su calidad de vida y crear condiciones para que los diferentes sectores alcancen mayores oportunidades de crecimiento. En México, a pesar de ser una de las economías que ha registrado importantes niveles de crecimiento y se ubica como un mercado atractivo para la inversión en el mundo, se han evidenciado problemáticas sociales y ambientales a las que están expuestas las comunidades, como es el caso de la vivienda, el acceso a la educación y la generación de oportunidades laborales además de mejores condiciones de vivienda y servicios de salud. El gran reto para el siglo XXI será el de construir gobiernos capaces de garantizar la justicia social. Lo anterior requiere de un doble proceso: generación de empleos dignos suficientes, y distribución equitativa de la riqueza.

Aunque nuestro país es calificado como uno en el que se han hecho “grandes progresos” en materia de desarrollo humano, cabe destacar que los ingresos promedio per cápita sólo han crecido, entre 1990 y el 2012, en menos del 2% anual. Lo anterior, sin duda, como reflejo de la desestructuración del mundo del trabajo y la consecuente incapacidad de generar empleos dignos y suficientes. A pesar de que México ha cumplido con 74.5% de los indicadores para los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) existe un progreso insuficiente o nulo, lo que pondría en riesgo el cumplimiento de estos objetivos para 2015. Para el combate a la pobreza extrema y el hambre es necesario generar cambios económicos profundos que incrementen la productividad, la inversión, generación de empleos formales y el aumento del salario real.

Las ocho metas en donde México tiene un progreso “insuficiente”, como reconoce la propia Sedesol, se refieren a temas tan sensibles en materia de salud, ecológica y en desarrollo económico con el crecimiento del PIB por persona ocupada. Es un problema que se ha detectado desde la crisis del 2008 en adelante, pero ya se sufría de crecimiento insuficiente desde tiempo atrás.

Aún es necesario prestar atención en la calidad educativa, ya que los resultados obtenidos en las pruebas de PISA y ENLACE no son satisfactorios así como erradicar la segregación de los jóvenes en los diferentes niveles de la educación y el desarrollo de mejores políticas laborales para lograr su integración al sector empresarial como parte del capital humano de México en la competitividad de su sociedad.

Una vez aprobadas las reformas estructurales encabezadas por el gobierno federal ahora el ciclo político comenzará a centrar su atención en las elecciones de mitad de mandato de julio de 2015, que renovarán la cámara baja del Congreso, nueve gobernaciones y 17 congresos locales, así como numerosos ayuntamientos y alcaldías.

 

Es necesario un Estado sólido, proactivo y responsable, capaz de desarrollar políticas tanto para el sector público como para el privado. Desde esta lógica la propuesta es priorizar a los ciudadanos y promover la generación de oportunidades. Los esfuerzos para ir más allá de la medición económica han sentado bases importantes, sin embargo, se requiere un enfoque más completo con el diseño y la implementación de la administración pública para resolver los principales problemas sociales mediante un riguroso y exhaustivo análisis. En la medida en que se trabaje de manera conjunta diseñando soluciones que permitan crear un futuro sostenible y próspero para todos, sociedad, empresas y gobierno, se podrán resolver los grandes problemas que enfrentamos. En ese momento daremos un paso contundente hacia una mayor representatividad social en la soberanía nacional de nuestro sistema político.



Ing. Rodolfo Franco
Rodolfo Franco

Editor de La Verdad del Centro

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